Serie Comprender lo que ocurrió en Grecia en 2015 cuando la esperanza llegó desde Atenas

Grecia 2015: Las propuestas de Varoufakis conducían al fracaso

24 de febrero por Eric Toussaint


Foto : DTRocks, CC, Wikimedia Commons, https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Yanis_Varoufakis_at_press_conference,_Athens_2019_2.jpg

En su libro, Comportarse como adultos. Mi batalla contra el establishement europeo, [1] Yanis Varoufakis expone su versión de las razones que condujeron a la capitulación del gobierno de Tsipras en julio de 2015. Varoufakis analiza, en particular, el período de 2009 a 2015, al mismo tiempo que hace incursiones en épocas anteriores.



Con este voluminoso libro, Yanis Varoufakis demuestra ser un gran narrador. Por momentos, logra emocionar al lector. Su estilo directo permite seguir de manera viva el curso de los acontecimientos.Sin embargo, a partir de la demostración hecha por el propio autor, se puede deducir claramente que su comportamiento y la orientación política y económica que defendió condujeron al desastre. Efectivamente, Yanis Varoufakis reivindica de forma muy clara su papel protagónico en la elaboración de la estrategia adoptada, antes de la victoria electoral de enero de 2015, por un grupo de dirigentes de Syriza y, en particular, Alexis Tsipras, Yannis Dragasakis y Nikos Pappas. Alexis Tsipras, presidente de Syriza, llevó al pueblo griego a tener que soportar el tercer memorando. Nikos Pappas, el alter ego de Tsipras, fue ministro de Estado en el primer gobierno de Tsipras y Yannis Dragasakis, el único miembro de la dirección de Syriza que ya había sido ministro en un gobierno anterior —en 1989 cuando el Partido Comunista griego, del que formaba parte, formó gobierno con la derecha de Nueva Democracia— fue vice primer ministro tanto en el primer como en el segundo gobierno de Tsipras.

Pero Varoufakis no se confiesa culpable: está convencido de que si Tsipras hubiera realmente aplicado la orientación económica que él había propuesto —y que Tsipras finalmente aceptó a finales de 2014— no se habría llegado a la derrota del pueblo griego. No obstante, al contrario de la convicción de Varoufakis, una lectura atenta de su libro nos lleva a la conclusión de que el propio autor contribuyó a la misma.

Efectivamente, Varoufakis nos explica cómo progresivamente convenció a Tsipras, Pappas y Dragasakis para que no respetaran la línea de política económica adoptada por Syriza en 2012, y nuevamente en 2014. Nos confirma que con ellos elaboró una nueva orientación, que no fue discutida en Syriza, y que era diferente a la presentada por el partido durante la campaña electoral de enero de 2015. Pero esa nueva política económica conducía en el mejor de los casos al fracaso, y en el peor a la capitulación.

Varoufakis se atribuye el papel clave en el cambio de enfoque del equipo que rodeaba a Tsipras. Sin embargo, veremos, a lo largo del análisis de lo que pasó, cómo el trío Tsipras-Pappas-Dragasakis querían abandonar la línea oficial de Syriza, y que, en realidad, fueron ellos los que utilizaron a Varoufakis para alcanzar ese objetivo.

Varoufakis resume el contenido del acuerdo al que llegó con Tsipras, Dragasakis y Pappas, en noviembre de 2014, durante una reunión mantenida en la vivienda de Tsipras. Esa reunión había sido organizada por el trío con el fin de convencer a Varoufakis de que aceptara ser ministro de Finanzas en el futuro gobierno de Syriza.

«Es en ese momento, cuando Alexis me hizo el ofrecimiento, tranquilamente y bajo la mirada vigilante de Dragasakis: —Si ganamos, y no hay ninguna duda de que ganaremos, quiero que seas el ministro de Finanzas.» [2]
Varoufakis resume las seis medidas prioritarias que propuso a Tsipras, Dragasakis y Pappas y que ellos aceptaron. Esas medidas implicaban permanecer en la zona euro.

Varoufakis escribe: «A pesar de todo, sentí la necesidad de recapitular una vez más los objetivos que ya habíamos acordado:

«De nuevo, volvían a estar de acuerdo, y esta vez con mayor convicción si cabe». [3]
Varoufakis había declarado con toda claridad que esas medidas debían sustituir al programa de Tesalónica presentado por Tsipras en septiembre de 2014. Lo siguiente es lo que escribió sobre ese programa:
«...al volver a Austin, las noticias decían que Alexis acababa de dar un gran discurso en Tesalónica, en el que había hecho un resumen de la política económica de Syriza. Patidifuso, conseguí una copia y me puse a leer. Una oleada de náuseas e indignación me revolvió las tripas. Y, de inmediato, me fui al trabajo. El artículo que escribí durante la hora siguiente cayó en manos del primer ministro Samarás poco después de publicarse, quien no dudó en utilizarlo para arremeter contra Syriza en sesión parlamentaria: “Hasta Varoufakis, vuestro gurú económico, dice que las promesas que hacéis son falsas.” Pero la verdad es que lo eran.

«El “Programa de Tesalónica” (…) prometía un aumento salarial, nuevos subsidios, prestaciones e inversiones que debían financiarsea través de vías inexistentes o, directamente, ilegales. También incluía promesas que no íbamos a querer cumplir. Pero, por encima de todo, obstaculizaba cualquier estrategia de negociación que pudiera mantener a Grecia dentro de la eurozona, a pesar de que el programa abogaba por la permanencia en el euro. De hecho, el programa era un completo desbarajuste, hasta tal extremo que ni siquiera me preocupé de criticarlo punto por punto. Preferí escribir lo siguiente:»¡Cómo me hubiera gustado oír un discurso de Alexis Tsipras distinto! Que hubiera empezado con la pregunta “¿Por qué votar por nosotros?” y que hubiera seguido con la respuesta: “Porque solamente os prometemos tres cosas: ¡sangre, sudor y lágrimas!«»Sangre, sudor y lágrimas, eso es lo que Winston Churchill prometió al pueblo británico en 1940 cuando asumió la jefatura de Gobierno, en agradecimiento por su apoyo y colaboración para ganar la guerra." [4]

Tomar como referencia positiva a Winston Churchill en una crítica pública dirigida al programa de Tesalónica, no era anodino. Churchill organizó la sangrienta represión de las manifestaciones y huelgas que sacudieron Grecia a fines de 1944 cuando, en el marco de los acuerdos de Yalta, Gran Bretaña tomó el control del país y reprimió a las principales fuerzas que lo habían liberado de la ocupación nazi. [5] Pero volvamos a las medidas tal como las resume Varoufakis:

 Primero, la reestructuración de la deuda

Varoufakis proponía una reestructuración de la deuda sin una reducción del stock. Pero la realización de esta primera medida muy moderada dependía en realidad de la buena voluntad de la Troika Troika Troika : el Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo . Se trataba solamente de buenas intenciones. Sin recurrir a una suspensión de pagos, unida a otros actos unilaterales como la realización de una auditoría (con participación ciudadana), era imposible obligar a los acreedores a aceptar una verdadera reducción radical de la deuda. [6] La propuesta principal de Varoufakis en materia de reestructuración de la deuda se inscribe, como lo indica él mismo, en la continuidad del texto titulado: «Una modesta proposición para resolver la crisis de la eurozona». [7] La realización de esa propuesta que consistía en mutualizar las deudas públicas de la zona euro habría implicado una decisión común de los gobiernos implicados con el fin de aliviar las finanzas públicas y de abandonar las políticas de austeridad. Técnicamente es posible, y políticamente deseable desde el punto de vista de un relanzamiento económico y de un nuevo contrato social keynesiano pero, a pesar del carácter moderado de la propuesta, es totalmente incompatible con la política aplicada por la mayoría de dichos gobiernos. Realmente, hay que ser muy ingenuo para pensar que los gobiernos actuales, en la mayoría de las capitales europeas, podrían estar de acuerdo en un relanzamiento keynesiano. Basar una solución sobre semejante hipótesis es demostrar un total desconocimiento de las relaciones de fuerza y las motivaciones de la dirigencia europea.

La última versión de esta solución propuesta por Varoufakis, a fines de 2014, implicaba las siguientes orientaciones en materia de deuda: no cuestionar y no reducir la deuda con el FMI FMI
Fondo monetario internacional
El FMI nace, el mismo día que la Banca mundial, con la firma de los acuerdos de Bretton Woods. En su origen el rol del FMI era defender el nuevo sistema de cambios fijos instaurado.

A la finalisación de estos acuerdos (1971), el FMI es mantenido y se transforma paulatinamente en el gendarme y el bombero del capitalismo mundialisado : gendarme cuando impone los programas de ajuste estructural ; bombero cuando interviene financiaramente para sostener los países tocados por una crisis financiera.

Su modo de decisión es el mismo que el del Banco mundial y se basa sobre una repartición del derecho de voto en proporción a los aportes de cotisación de los países miembros. Estatutariamente es necesario el 85% de los votos para modificar la Carta del FMI (los EE.UU. poseen una minoria de bloqueo dado a que posees el 16,75 % de voces). Cinco países dominan : Los EE.UU. (16,75 %), el Japon ( 6,23 %), la Alemania (5,81%), Francia (4,29 %), y Gran Bretaña (4,29%). Los otros 177 Estados miembros estan divididos en grupos dirigidos, cada vez, por un país. El grupo más importante (6,57%) esta dirigido por Belgica. El grupo menos importante (1,55% de voces) precidido por el Gabon (países africanos).

Su capital está compuesto del aporte en divisas fuertes (y en monedas locales) de los países miembros. En función de este aporte, cada miembro se ve favorecido con Derechos Especiales de Giro (DEG) que son de hecho activos monetarios intercambiables libre e inmediatamente contra divisas de un tercer país. El uso de estos DEG corresponde a una política llamada de estabilización a corto plazo de la economía, destinada a reducir el déficit presupuestario de los países y a limitar el crecimiento de la masa monetaria. Esta estabilización constituye frecuentemente la primera fase de intervención del FMI en los países endeudados. Pero el FMI considera que en adelante es tarea suya (tras el primer choque petrolero de 1974-1975) actuar sobre la base productiva de las economías del Tercer Mundo reestructurando sus sectores internos; se trata de una política de ajuste a más largo plazo de la economía. Lo mismo sucede con los países llamados en transición hacia una economía de mercado. (Norel y Saint-Alary, 1992, p. 83).

Sitio web :
y con los acreedores privados, y llegar a un acuerdo con los socios europeos sobre algunos puntos que podríamos resumir en dos, según los términos de Varoufakis:

Pero esas dos propuestas eran tan irrealizables desde el punto de vista político como lo era la mutualización de las deudas, puesto que los acreedores no querían aflojar en absoluto su presión sobre Grecia.

Además, toda la propuesta de Varoufakis en materia de deuda era y es inaceptable desde el punto de vista de la izquierda, ya que suponía descartar cualquier debate sobre la legalidad y la legitimidad de las deudas reclamadas a Grecia. La propuesta de Varoufakis se oponía frontalmente a la línea de política económica adoptada por Syriza en 2012: la suspensión unilateral de pagos de la deuda y la realización de una auditoría. Por otro lado, y es importante, Varoufakis en su propuesta no incluye explícitamente el abandono de las condiciones impuestas por los acreedores. El propio Varoufakis explica que su propuesta era muy moderada:

«Eran propuestas moderadas, que los acreedores podían digerir políticamente porque no planteaban una quita con todas las de la ley. Indicaban al gran público y a nuestros inversores potenciales que la UE adoptaba un nuevo papel: no volvería a ser nunca más la cruel acreedora de un Estado insolvente sino que, por el contrario, se convertiría en una nueva aliada del crecimiento de Grecia, porque sus beneficios serían proporcionales al aumento de los ingresos nominales del país.»

Es evidente que esta política económica era también explícitamente contraria al legítimo rechazo a continuar el pago de una deuda odiosa Deuda odiosa Según la doctrina jurídica de la deuda odiosa, teorizada por Alexander Sack en 1927, una deuda es «odiosa» cuando reúne dos condiciones esenciales:

1.- La ausencia de beneficio para la población: la deuda no fue contraída a favor del interés del pueblo y del Estado, sino en contra de esos intereses, y/o a favor del interés personal de los dirigentes y de las personas próximas al poder.

2.- La complicidad de los prestamistas: Los acreedores sabían (o tenían la capacidad de saber) que los fondos prestados no beneficiarían a la población.

Para Sack, la naturaleza despótica o democrática de un régimen no debía tenerse en cuenta. Una deuda contraída por un régimen autoritario debe, según Sack, ser reembolsada si ésta sirve a los intereses de la población. Un cambio de régimen no autoriza el cuestionamiento de la obligación que tiene el nuevo régimen de pagar las deudas del gobierno precedente, salvo si éstas fueran odiosas.

[Extractos] del Tratado jurídico y financiero por Alexander Nahum Sack, ex profesor agregado a la Facultad de Derecho de la Universidad de Petrogrado.

A partir de esta definición «conservadora» de deuda odiosa, otros juristas y movimientos sociales, como el CADTM, ampliaron esta definición teniendo en cuenta, especialmente, la naturaleza del régimen que contrae la deuda y la consulta que se hace, o no se hace, a los parlamentos nacionales para la aprobación o la concesión del préstamo.

De manera especial, citemos la definición de deuda odiosa utilizada por la Comisión para la verdad sobre la deuda griega, que se apoya, a la vez, en la doctrina de Sack, y también en los Tratados internacionales y los principios generales del derecho internacional.

Así que una deuda odiosa responde a:

1.- Una deuda contraída en violación a los principios democráticos, que comprende el asentimiento, la participación, la transparencia y la responsabilidad, y ha sido empleada contra los más altos intereses de la población del Estado deudor, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad de saber, lo precedente.

O a lo siguiente:

2.- Una deuda que tiene por consecuencia negar los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de la población, mientras el acreedor sabía, o tenía capacidad para saber, lo precedente.
.

 Segundo, un superávit primario que no supere el 1,5 % de la renta nacional y no implantar nuevas medidas de austeridad.» [9]

Como recordatorio: obtener un superávit primario del presupuesto implica que el gobierno debe procurar que los gastos sean inferiores a la recaudación. Esto involucra, generalmente, comprimir los gastos sociales y los de inversión pública. Cuando se habla de un superávit primario, el reembolso de la deuda no está incluido en los gastos. Efectivamente, liberar ese excedente primario tiene por función tener el dinero para reembolsar la deuda. Este pago conlleva, en consecuencia, un déficit más o menos grande del presupuesto según el montante que es necesario pagar. Este déficit está admitido por las autoridades europeas que perpetúan así el sistema deuda.

Por lo tanto, comprometerse a lograr un superávit primario del 1,5 % era totalmente incompatible con una verdadera política de relanzamiento de la actividad económica, del empleo público y privado, del poder adquisitivo de las clases populares… En Grecia, o en cualquier otro lado, un gobierno de izquierda, que quiera realmente poner en marcha una política de recuperación económica, y responder a la crisis humanitaria, debe aplicar una política de déficit público durante varios años. Por consiguiente, se debe negar a tener un superávit primario, y debe suspender o reducir radicalmente el pago de la deuda pública.

 Tercero, una amplia reducción de los impuestos del IVA y de sociedades

Concerniente a la tercera medida, Varoufakis hace este resumen: «Esto necesitaría fuertes reducciones del IVA y del impuesto de sociedades, puesto que hay que impulsar al sector privado.» [10] Varoufakis menciona una pregunta de Tsipras:

«— ¿Por qué las empresas deberían pagar menos? Me preguntó Alexis.
»Y yo le expliqué: el sector privado debía pagar más en lo concerniente a la recaudación fiscal total, pero la única manera de aumentar su contribución global mientras las ventas estuvieran en punto muerto y los bancos en quiebra, incapaces de proveer créditos Créditos Suma de dinero que una persona (el acreedor) tiene el derecho de exigir de otra persona (el deudor).

Créditos privados
Préstamos concedidos por los bancos comerciales, sea cual sea el prestatario.

Créditos públicos
Préstamos concedidos por acreedores públicos, sea cual sea el prestatario.
a las empresas rentables, era reducir los impuestos de sociedades. Dragasakis estaba de acuerdo, lo que tranquilizó a Tsipras y Pappas.» [11]

Prometer una reducción del impuesto de sociedades de manera indiferenciada es totalmente incompatible con una política de izquierda. [12] Por el contrario, es necesario aumentar la tasa de impuesto a las grandes sociedades y hacerla cumplir. Simultáneamente, es perfectamente posible reducir el impuesto a las pequeñas empresas. Por otra parte, creer que la reducción del impuesto de sociedades aumentará la contribución de éstas en la recaudación fiscal total no está en absoluto demostrado, y muestra más un mantra liberal que un razonamiento argumentado.

 Cuarto, privatizaciones estratégicas con la condición de mantener las condiciones laborales e impulsar la inversión

Varoufakis precisa: «… en cuanto al tema de las privatizaciones, tendríamos que hacer ciertas concesiones si queremos un acuerdo con la UE y el FMI. La política de Syriza sobre el tema, que abogaba por un rechazo frontal a cualquier clase de privatización, tendría que evolucionar hasta asumir que cada caso se merecía un análisis específico y por separado. Era necesario poner punto final a la liquidación de los consorcios públicos, pero algunos activos de propiedad del Estado, como los puertos y los ferrocarriles podían ponerse a la venta con la condición de que su nuevo propietario realizara un mínimo nivel de inversión; además, el comprador debería comprometerse a garantizar contratos adecuados para los trabajadores y el derecho a la representación sindical, mientras el Estado seguiría manteniendo una parte —aunque fuera minoritaria— de las acciones. De hecho, añadí que podríamos utilizar los dividendos de esas acciones para financiar los fondos públicos de pensiones.» [13]

Mientras Syriza luchaba por poner fin a las privatizaciones y por renacionalizar una serie de empresas privatizadas, Varoufakis, como luego lo demostró siendo ministro, era favorable a aceptar la continuación de algunas privatizaciones. Eso condenaba al gobierno a la sumisión frente a las grandes empresas y, especialmente, al capital extranjero, reduciendo a la impotencia los poderes públicos.

 Quinto, la creación de un banco de desarrollo

Varoufakis escribe sobre este tema: «… los activos que permanecieran bajo el control del Estado deberían cederse a un nuevo banco de desarrollo público, que los podría utilizar como garantía para conseguir nuevos ingresos. Entonces, esos nuevos ingresos podrían invertirse en esos mismos activos para aumentar su valor, crear nuevos puestos de trabajo y ampliar los futuros Futuros
Contrato a término
Un contrato a término o futuros (futures en inglés) es un compromiso firme de entrega normalizado, donde las características son conocidas de antemano, por una cantidad determinada de un activo subyacente definido con precisión, en una determinada fecha, denominada vencimiento, en lugar prefijado, y negociado en un mercado a término organizado. Los contratos a término son los instrumentos financieros que más se negocian del mundo.
beneficios. Y también estuvieron de acuerdo con este punto.» [14]

Aunque esa medida fuera interesante, estaba en contradicción con las propuestas 4 y 6, que a su vez eran contrarias a cualquier estrategia de izquierda. La cuarta medida consiste en proseguir las privatizaciones y la sexta consiste en abandonar el poder que los gobiernos griegos tenían todavía sobre los bancos griegos. La quinta serviría de señuelo con el fin de hacer creer que las administraciones se dotarían de un verdadero instrumento público de desarrollo.

 La sexta medida prevé la «transferencia de las acciones y de la gestión de los bancos a la UE.» [15]

Varoufakis precisa que se trataría de «…que fuera la Unión Europea quien asumiera la gestión y la propiedad de los bancos en quiebra. [Yo] Era muy consciente de que esta propuesta suponía un verdadero reto para un partido de izquierdas que prefería, por delante de cualquier otra opción, nacionalizar el sector bancario.» [16]

El Estado griego era el accionista principal de todos los bancos griegos y la posición de Syriza consistía en que los poderes públicos ejercieran realmente su poder sobre los bancos. Al proponer a Tsipras, Pappas y Dragasakis la transferencia a la UE de las acciones en poder de las administraciones griegas, Varoufakis realizó un paso suplementario y dramático hacia el completo abandono de la soberanía.

Después de haber resumido las seis propuestas aceptadas, según él, por el trío Tsipras-Pappas-Dragasakis, Varoufakis habla sin rodeos sobre la estrategia que un gobierno de Syriza debería aplicar en la negociación con la UE. Explica que si la UE decidiera sabotear directamente al Gobierno, el trabajo sucio lo haría el BCE. Según Varoufakis, cortaría la liquidez a los bancos griegos y los obligaría a cerrar, como lo hizo en marzo de 2013 en Chipre. Y sabemos que, efectivamente, hizo lo mismo en Grecia.

Volveré, en detalle, sobre esa estrategia cuando aborde el período que siguió a las elecciones de enero de 2015. Por el momento, retengamos que Varoufakis afirma que luego de la reunión con el trío Tsipras-Pappas-Dragasakis aceptó el cargo de ministro de Finanzas. Dragasakis, por su parte, ocuparía el de vice primer ministro y supervisaría directamente tres ministerios claves, entre los cuales estaba el de Finanzas.


Notas

[1Yanis Varoufakis, Comportarse como adultos. Mi batalla contra el establishment europeo, Ediciones Deusto, Barcelona, 2017.

[2Y. Varoufakis, Opus cit., capítulo 4, p. 15.

[3Ibídem, p.p. 162-163.

[4Op. cit., p. 142.

[5Sobre la política de Winston Churchill en Grecia, especialmente en 1944, léase el libro de Constantin Tsoucalas, de 1969: La Grèce de l’indépendance aux colonels, F. Maspéro, París, 1970, p. 56 à 78.

[6A finales de 2014, la deuda pública de Grecia representaba el 177 % de su Producto Interior Bruto. Con respecto a su PIB, la deuda pública griega era la mayor de toda la Unión Europea. Los miembros de la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) poseían, ellos solos, el 85 % de la deuda griega. Para un análisis sintético de la deuda griega en 2014-2015, léase el capítulo 3 del Informe de la Comisión para la verdad sobre la deuda griega, publicado por Icaria editorial en 2015, con el título La verdad sobre la deuda griega: Informe de la Comisión para la verdad sobre la deuda pública griega, Icaria editorial, Barcelona, 2015.

[7Stuart Holland, Yanis Varoufakis, James K. Galbraith, en castellano: «Una modesta proposición para resolver la crisis de la eurozona, versión 4.0», artículo publicado en www.sinpermiso.info, el 21 de julio de 2013. El autor consultóel 14 de julio de 2019 la versión francesa «Une modeste proposition pour surmonter la crise de l’euro», Institut Veblen para las reformas económicas y Levy Economic Institute, octubre de 2011, https://www.yanisvaroufakis.eu/wp-content/uploads/2011/12/une-modeste-proposition-pour-surmonter-la-crise-de-leuro.pdf,

[8Opus cit., capítulo 4, p. 180.

[9Opus cit., p. 162.

[10Idem.

[11Opus cit., p. 160.

[12Una de las medidas principales de Donald Trump consistió en 2017 en bajar fuertemente el impuesto de sociedades. También, Kyriakos Mitsotakis, que desde julio de 2019 es el nuevo primer ministro de Grecia, implanta la reducción del impuesto de sociedades.

[13Opus cit., pp. 160-161.

[14Opus cit., p. 161.

[15Opus cit., p. 163.

[16Opus cit., p. 162

Eric Toussaint

doctor en Ciencias políticas de la Universidad de Lieja y de la Universidad de París VIII, es el portavoz del CADTM internacional y es miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia.
Es autor de diversos libros, entre ellos: Banco Mundial. Una historia crítica, El Viejo Topo, 2022 Capitulación entre adultos. Grecia 2015: Una alternativa era posible, El Viejo Topo, Barcelona, 2020; Sistema Deuda. Historia de las deudas soberanas y su repudio, Icaria Editorial, Barcelona 2018; Bancocracia Icaria Editorial, Barcelona 2015; Una mirada al retrovisor: el neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad, Icaria, 2010; La Deuda o la Vida (escrito junto con Damien Millet) Icaria, Barcelona, 2011; La crisis global, El Viejo Topo, Barcelona, 2010; La bolsa o la vida: las finanzas contra los pueblos, Gakoa, 2002. Ha sido miembro de la Comisión de Auditoria Integral del Crédito (CAIC) del Ecuador en 2007-2011.
Coordinó los trabajos de la Comisión de la Verdad Sobre la Deuda, creada por la presidente del Parlamento griego. Esta comisión funcionó, con el auspicio del Parlamento, entre abril y octubre de 2015. El nuevo presidente del Parlamento griego anunció su disolución el 12 de noviembre de 2015.

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